dimecres, 13 d’abril del 2011

PASSAT

El tren apareix a la meva estació, puntual com es costum. Bitllet en mà, estic preparat per emprendre el viatge de la meva vida.
La fricció entre les vies i el tren, origina una melodia que embolcalla els meus malmesos timpans, mentre el meu cos comença a balancejar en cada corba del meu trajecte.
Tanco els ulls, vull enèrgicament oblidar el meu passat.
Obro les pupil·les. Encara a la meva estació, miro el rellotge confús. Han passat dues hores des de que vaig començar a oblidar.
Ara sé que un no pot viure el present sense conviure amb el seu passat.

PASADO

El tren aparece en mi estación, puntual como es costumbre. Billete en mano, estoy listo para emprender el viaje de mi vida.
La fricción entre las vías y el tren, origina una melodía que envuelve mis dañados tímpanos, mientras mi cuerpo comienza a balancearse en cada curva de mi trayecto.
Cierro los ojos, quiero enérgicamente olvidar mi pasado.
Abro las pupilas. Aún en mi estación, miro el reloj extrañado. Han transcurrido dos horas desde que empecé a olvidar.
Ahora sé que uno no puede vivir el presente sin convivir con su pasado.

dimarts, 12 d’abril del 2011

VÁMPIRO

Hoy me siento invencible, pletórico, me dirijo con paso seguro hacia mi ritual diario sin que nadie sospeche que soy un cazador, un cazador único en mi especie. Llega el metro y entro, detecto un asiento libre y sin mirar a mi alrededor lo ocupo, me encanta mantener la incertidumbre y no mirar a mis víctimas hasta el momento final, así que cierro los ojos, bajo la cabeza y me concentro en los sonidos, oigo el pitido ansioso y las puertas cerrarse, noto el movimiento en mi cuerpo.
¡Ahora! abro los ojos y subo despacio, saboreando cada centímetro... unos pies inquietos no llegan al suelo, el abrigo puesto y abrochado, la espalda apoyada en la cartera escolar “esta parada no, la siguiente tampoco, la otra. Entonces subo muy rápido por las escaleras, paso las vallas de la salida, y ya veo la salida, subo las escaleras del viento, y corro hacia el portal. Pico, - ¿Quién es? – ¡Soy yo! entro en la portería y cierro la puerta detrás de mi para que no entre nadie más (regla importante que no debo olvidar), ascensor hasta el tercer piso y ¡voala! misión cumplida. Escondido tras la puerta entreabierta, como cada jueves me espera “el tiet”, me despeinará cariñosamente, me mirará y con un movimiento de cabeza me dará la señal de salida, correré a la cocina y besaré a mi madre con un sonoro beso (sino no es válido) y volveré rápido hacia la puerta, posará su brazo sobre mi hombro mientras bajo el otro aguantará la pelota y gritará desde el pasillo ¡marxeeeeee’m!, el jueves es con diferencia mi día favorito, esta parada no, la siguiente tampoco, la otra...”
Noto como disminuye la velocidad, vuelvo a cerrar los ojos y agacho la cabeza, se abren las puertas mientras aún saboreo como la ansiedad y entusiasmo del muchacho se transforman en energía dentro de mi, agudizo el oído de nuevo y los sonidos se repiten, un suave balanceo inclina mi cuerpo, ladeo ligeramente la cabeza hacia la izquierda y... zapatos de tacón, unas bonitas piernas, maletín sobre las rodillas, y un mechón suavemente ondulado recae sobre un blusa blanca, ya eres mía... noto como una energía fluye por mi cuerpo, como una bocanada de aire desesperada que se abre camino hasta los pulmones “visualiza la situación, habrá una mesa ovalada serán cinco o seis como mucho, todos hombres y yo de pie junto a la pantalla del proyector, piensa sólo en el discurso, mira a los ojos indistintamente a unos y otros para que no vean tu miedo, nada de titubeos, la decisión y la seguridad son mis armas, firmaran seguro,...” vuelvo a cerrar los ojos.
Hoy estoy de suerte, sentimientos tan intensos han saciado mi apetito, pero siento que hoy es mi día, así que una vez más, sólo una y me voy. Pitido, puertas, balanceo y... zapatos viejos pero cuidados, los pantalones perfectamente planchados, la chaqueta cuidadosamente estirada sobre las piernas, y sobre la chaqueta unas manos marcadas con los surcos de la sabiduría y " ".
“Nada, en blanco, vacío absoluto, es imposible en tantos años, es la primera vez que me encuentro con algo así ¿qué esta pasando? no puedo abrir los ojos, no puedo, soy un cazador no puedo ponerme nervioso, tengo que tranquilizarme esto tiene que tener una explicación ahora respiro hondo y abro los ojos, ¡no! joder no puedo, ¿qué pasa?”
Siento un ligero mareo y abro los ojos estoy la final de la línea, han pasado 6 paradas y sólo puedo recordar unas manos y una frase se repite en mi interior “el miedo, tu miedo, es el mejor jugo de todos, sin duda, el más intenso, cazador cazado”

dijous, 31 de març del 2011

INDIOS Y COWBOYS

Volvía a casa después de un pesado día de escuela. Sentado como era nuestra costumbre, en los asientos finales del autobús que nos llevaba a casa. La distribución de los compañeros de asiento, era variable. Aquella tarde, a mi lado tenía a Cesc y detrás tenía la Carola y Xavier.

Aquella mañana había sido alentador, agravado por la ausencia de la profesora de ciencias sociales: Josefina, alias la lianas (no era normal esa cosa que se escondía bajo el brazo !!!). Por este motivo, nuestro tiempo de aprendizaje fue cambiado por una hora de recreo desenfrenado.

Mi compañero de asiento, con el ánimo todavía exaltado, nos propuso un juego, que denominó "Rambo". Consistía, en convertirse en soldados del ejército de los buenos. Nuestra misión, era traspasar a salvo, las líneas enemigas sin ser vistos ni detectados.

Animados, vimos como Cesc deslizó del asiento, y comenzó a avanzar con sus codos, a través de aquel terreno abrupto y lleno de trampas. En breves momentos, apareció en las primeras filas, sin que hubiera sido interceptado por el enemigo ni herido de consideración. La misión había sido un éxito rotundo!

El siguiente turno, era para Xavier, y luego Carola, de la que, todo hay que decirlo, los tres estábamos enamorados.

Ambos habían salido victoriosos de sus misiones. Era mi turno, mi responsabilidad. Pero, sin disculpa, me acobardé y aborté la misión. Había convertido en un fracasado y, a ojos de mi amada Carola un ser insignificante.

Ahora, treinta años más tarde, permanecía sentado en el mismo asiento, inmerso en pensamientos de cómo mi vida había sido cobarde en muchos aspectos. Era un soltero convencido, en el trabajo era el "niño" de las fotocopias y cafés, y en casa mi madre me hacía la comida y me daba un beso de buenas noches.

Cerré los ojos, conté hasta tres y me deslizó del asiento para realizar la misión que se me había encomendado años atrás. Avanzaba poco a poco, porque mi cuerpo con sobrepeso se movía penosamente por el suelo y, mi movilidad era frenada por las piernas de los pasajeros que impedían mi paso.

Una vez en primera fila, me estalló de alegría y de felicidad. Había conseguido realizar la misión. Al fondo del autobús me imaginaba Cesc, Xavi y la Carola saltando de alegría y felicitándome por tan loable acto.

Entretanto, el autobús hacía una parada brusca y detrás de mí subía un urbano, esposas en mano, que me acusaba de escándalo público en un medio de transporte público. Ciertas damas, aunque con el color alzado en las mejillas, se pensaban que les quería ver las partes mejor guardadas de su cuerpo, habían avisado, por sus teléfonos móviles a la autoridad!

Pero yo, con una sonrisa de par en par, sabía que para bien, a partir de ahora: TODO SERIA DIFERENTE.

INDIS I COWBOYS

Tornava cap a casa després d’un feixuc dia d’escola. Seia com era el nostre costum, en els seients finals de l’autobús que ens portava a casa. La distribució dels companys de poltrona, era variable. Aquella tarda, al meu costat tenia en Cesc i al darrera tenia la Carola i en Xavier.

Aquell matí havia estat engrescador, agreujat per l’absència de la professora de ciències socials: la Josefina, àlies la lianes (no era normal aquella cosa que s’amagava sota l’aixella!!!). Per aquest motiu, el nostre temps d’aprenentatge va ser canviat per una hora d’esbarjo desenfrenat.

El meu company de seient, amb l’ànim encara exaltat, ens va proposar un joc, que va denominar “Rambo”. Consistia, en esdevenir soldats de l’exercit dels bons. La nostra missió, era traspassar sans i estalvis, les línies enemigues sense ser vistos ni detectats.

Engrescats, veiérem com en Cesc s’esmunyí del seient, i començà a avançar amb els seus colzes, a través d’aquell terreny abrupte i ple de paranys. En breus moments, aparegué a les primeres files, sense que hagués estat interceptat per l’enemic ni ferit de consideració. La missió havia estat un èxit rotund!!!

El següent torn, era per en Xavier, i en acabat la Carola, de la qual, tot s’ha de dir, els tres n’estàvem enamorats.

Tots dos havien sortit victoriosos de les seves missions. Era el meu torn, la meva responsabilitat. Però, sense cap mena de disculpa, em vaig acovardir i vaig avortar la missió. Havia esdevingut un fracassat i, a ulls de la meva estimada Carola un ésser insignificant.

Ara, trenta anys més tard, romania assegut en el mateix seient, immers en pensaments de com la meva vida havia estat covarda en molts aspectes. Era un solter convençut, a la feina era el “nen” de les fotocòpies i cafès, i a casa la meva mare encara em feia el dinar i em donava un petó de bona nit.

Vaig tancar els ulls, vaig contar fins a tres i em vaig esmunyir del seient per realitzar la missió que se m’havia encomanat anys enrera. Avançava poc a poc, perquè el meu cos amb sobrepès es movia penosament pel terra i, la meva mobilitat era frenada per les cames dels passatgers que impedien el meu pas.

Un cop a primera fila, vaig esclatar de joia i de felicitat. Havia aconseguit realitzar la missió. Al fons de l’autobús m’imaginava en Cesc, en Xavi i la Carola saltant d’alegria i felicitant-me per tan lloable acte.

Entretant, l’autobús feia una parada brusca i al meu darrera pujava un urbà, manilles amb mà, que m’acusava d’escàndol públic dins un mitjà de transport públic. Certes dames, encara amb el color alçat a les galtes, es pensaven que els hi volia veure les parts més ben guardades del seu cos, hi havien avisat, pels seus telèfons mòbils a l’autoritat!!

Però jo, amb un somriure de bat a bat, sabia que per a bé, a partir d’ara: TOT SERIA DIFERENT.

dimecres, 30 de març del 2011

DIOS LOS CRIA Y ELLOS SE JUNTAN

Eran la una de la tarde cuando la chica se arrodilló ante una tumba del cementerio. Una lágrima, tras otra aparecieron a continuación entre sus ojos, cayendo lentamente en el suelo húmedo de la noche. Unos minutos más tarde, la chica se ponía en pie y se alejaba dejando atrás aquel tenebroso lugar.
Era una costumbre que repetía los últimos cuatro años el mismo día y misma hora.
Los padres la esperaban, como era costumbre, alrededor de una chimenea encendida.
- Ha habido suerte, hija? – Preguntaron.
- No. Madre – dijo y se retiró hacia su habitación.
Cogió dos bolsas de plástico industriales negras y las vertió dentro de la bañera. Después cogió dos recipientes de ácido sulfúrico y los añadió con los restos del cadáver.
Se estiró sobre la cama mientras el ácido lentamente hacía su efecto. Con aquella noche eran cuatro los intentos y su hermana siamesa no había vuelto a la vida. La sangre tenía que ser pura, pero ni la de su confidente y mejor amiga, la primera víctima, ni la de sus dos intentos de novios, ni la del sacerdote, cuyo cuerpo se iba descomponiendo, habían servido de nada.
Cerró los ojos y se hace concentrar con aquel conjuro:
“Si un muerto quieres hacer respirar
Dos cosas tendrás que realizar
Una rosa negra sobre la tumba poner
y doce gotas de sangre Virgen verter
La mezcla hará actuar
Y el muerto resucitar. ”
Eureka! – Exclamó la chica. Ya sabía la solución del acertijo. Sólo tenia que esperar un año, y sacrificar lo que sólo una mujer puede llevar en esta vida.
Pau puede venir esta noche? – Dijo sólo al descolgarse el teléfono

DÉU ELS CRIA I ELLS S’AJUNTEN.

Eren l’una del vespre quant la noia es va agenollar davant una tomba del cementiri. Una llàgrima, darrera una altra aparegueren tot seguit entre els seus ulls, caient lentament al terra humit de la nit. Uns minuts més tard, la noia es posava en peus i marxava deixant enrere aquell tenebrós indret.
Era un hàbit que repetia els darrers quatre anys el mateix dia i mateixa hora.
Els pares la esperaven, com era costum, al voltant d’una xemeneia encesa.
- Hi ha hagut sort, filla? – Van preguntar.
- No. Mare – Va dir i es va retirar cap a la seva habitació.
Va agafar dues bosses de plàstic industrials negres i les va abocar a dins la banyera. Després va agafar dos recipients d’àcid sulfúric i els va afegir amb les restes del cadàver.
Es va estirar damunt el llit mentre l’àcid lentament feia el seu efecte. Amb aquella nit eren quatre els intents i la seva germana siamesa no havia tornat a la vida. La sang havia de ser pura, però ni la de la seva confident i millor amiga, la primera víctima; ni la dels seus dos intents de nuvis, ni la del sacerdot, el cos del qual s’anava descomponent, havien servit de res.
Va tancar els ulls i es fa concentrar amb aquell conjur:
“Si un mort a la vida vols tornar
Dues coses hauràs de realitzar
Una rosa negra damunt la tomba del difunt
dotze gotes de sang verge al seu damunt
La barreja farà actuar
I el mort ressuscitar.”
Eureka!! – Va cridar la noia. Ja sabia la solució de l’entramat. Només calia esperar un any, sacrificaria el que sols una dona pot dur en aquesta vida.
Pau pot venir aquesta nit? – va dir només despenjar-li al telèfon

CORDON DE PLATA

Joan salía del trabajo, ajetreado como cada día, sometido en pensamientos que le abstraían de la realidad. Era el comportamiento generalizado de la gente de Barcelona. Caminaba sincrónicamente sobre el asfalto con la cabeza gacha, dirección a su cueva de aislamiento. En unos minutos, debido a una humedad en su hombro, se dio cuenta de que llovía de lo lindo.
Su mente, analizó con una serie de premisas varias soluciones, de las cuales elegir la más barata, ecológica y quizás por qué tenía la parada de autobús a dos pies de su casa.
Se cobijó en la marquesina, y dejó que la soledad la invadiera en ese espacio. Calculó mentalmente el número de paradas: cinco, equivalente a veinte minutos de trayecto.
Observó una mancha roja en movimiento, se preparó las monedas que le servirían por trayecto.
Subió en él, hizo un vistazo al compartimento, y al verlo totalmente vacío, escatimó que la opción más valiente era sentarse a la mitad del vehículo, en la banda derecha.
El bus se puso en marcha, y Joan se puso a observar los diferentes paraguas que utilizaban la gente, muy distintos en forma de los que se utilizaban veinte años atrás, pero no habían cambiado en su función de protegernos de las inclemencias del tiempo.
Se acercó a la primera parada, pero el bus no interrummpió su ritmo de paso. En Joan observa a través del cristal, como la gente no se inmutaba y permanecían sentados protegidos por la marquesina. Este hecho no le extrañó, ya que hacía mucho tiempo que no empleaba el transporte urbano.
Esta circunstancia, se repitió en las tres paradas siguientes. Joan apartó la vista de la ventana, los nervios empezaron aflorar y un estado angustia se sumergía dentro de su cabeza.
Se levantó, como si se hubiera quemado, levantándose rápidamente a pulsar el botón de la próxima parada. Pero el conductor ni caso, sólo quedaba una parada para llegar a su destino. Así que enfurecido, Juan, acercó hacia el chofer para expresar su malestar con palabras mayúsculas.
Pero para sorpresa para él, todo insulto era en vano, aquel hombre no tenía cuerpo sino sólo la imagen. Al mismo tiempo que se dio cuenta, en ese breve instante de descubrimientos, que el bus era una figura rectangular que se movía.
Joan vencido totalmente por el miedo, se sentó y comenzó a pensar todo lo que le había sucedido para intentar sacar el intríngulis de todo aquel absurdo. Mentalmente sólo surgían dos palabras y no salía de allí: lluvia y autobús. Luego, lo inevitable, hizo un repaso de toda su vida, los momentos buenos y malos, por si de aquella no se salía. Y se dio cuenta, aunque no lo quería oír, que había perdido el tiempo.
Pero el vehículo se detuvo. Joan no sabía el tiempo, que había estado meditando, ocho, diez o quizá once horas; al mismo tiempo una ola de esperanza le hizo ponerse en pie. Fue corriendo hacia delante del vehículo y bajó rapidamente hacia asfalto. Ante si, vio el portal de su piso y entró sin mirar atrás, de pronto la oscuridad le invadió.
En el mismo instante en Praga, un bebé rompía a llorar tras una pesadilla. Sus padres lo miraban y sólo le deseaban que todo le fuera bien en su nueva vida.

CORDÓ DE PLATA

En Joan sortia de la feina, atrafegat com cada dia, sotmès en pensaments que l’abstreien de la realitat. Era el comportament generalitzat de la gent Barcelonina. Caminava sincrònicament sobre l’asfalt amb el cap cot, direcció a la seva cova d’aïllament. En uns minuts, a causa d’una humitat en la seva espatlla, es va adonar que plovia de valent.
El seu cap, analitzà amb un seguit de premisses unes quantes solucions, de les quals va triar la més barata, ecològica i potser per què tenia la parada de bus a dos peus de casa seva.
Es va aixoplugar a la marquesina, i va deixar que la solitud l’envaís en aquell espai. Va calcular mentalment el nombre de parades: cinc, equivalent a vint minuts de trajecte.
En observà una taca vermella en moviment, es preparà les monedes que li servirien pel trajecte.
Va pujar-hi, va fer un cop d’ull al compartiment, i al veure-ho totalment buit, va escatimar que l’opció més valenta era asseure’s a la meitat del vehicle, a la banda dreta.
El bus es va posar en marxa, i en Joan es va posar a observar els diferents paraigües que feien servir la gent, molt distints en forma dels que es feien servir vint anys enrera, però no havia canviat en la seva funció de protegir-nos de les inclemències del temps.
S’acostaven a la primera parada, però el bus va trencar el seu ritme de pas. En Joan va observa a través del vidre, com la gent no s’immutava i romanien assentats protegits per la marquesina. Aquest fet no li va estranyar, ja que feia molt de temps que no emprava el transport urbà.
Aquesta circumstància, es va repetir en les tres parades següents. En Joan va apartar la vista de la finestra, els nervis començaren aflorar i un estat angoixa se submergia dins del seu cap.
Es va aixecar, com si s’hagués cremat, i s’alçà ràpidament a prémer el botó de la pròxima parada. Però el conductor ni cas, només quedava una parada per arribar al seu destí. Així que enfurismat, en Joan, va atansar-se cap al xofer per expressar el seu malestar amb paraules majúscules.
Però per a sorpresa per a ell, tot insult era en va, aquell home no tenia cos sinó sols la imatge. Alhora que se n’adonà, en aquell breu instant de descobriments, que el bus era una figura rectangular que es movia.
En Joan vençut totalment per la por, es va asseure i va començar a pensar tot el que li havia succeït per intentar treure l’entrellat de tot aquell absurd. Mentalment només sorgien dues paraules i no en sortia d’allí: pluja i autobús. En acabat, cosa inevitable, va fer un repàs de tota la seva vida, dels moments bons i dolents, per si d’aquella no se’n sortia. I se n’adonà, encara que no ho volia sentir, que havia perdut el temps.
Però el vehicle es va aturar. En Joan no sabia el temps, que havia estat meditant, vuit, deu o potser onze hores; alhora una ona d’esperança el va fer posar-se en peus. Va anar cap al davant del vehicle corrents i va baixar cap a l’asfalt. Davant seu va veure el portal del seu pis i va entrar-hi sense mirar enrera, de sobte la foscor el va envair.
En el mateix instant a Praga, un nadó trencava a plors després d’un malson. Els seus pares el miraven i només li desitjaven que tot li anés bé en la seva nova vida.