Hoy me siento invencible, pletórico, me dirijo con paso seguro hacia mi ritual diario sin que nadie sospeche que soy un cazador, un cazador único en mi especie. Llega el metro y entro, detecto un asiento libre y sin mirar a mi alrededor lo ocupo, me encanta mantener la incertidumbre y no mirar a mis víctimas hasta el momento final, así que cierro los ojos, bajo la cabeza y me concentro en los sonidos, oigo el pitido ansioso y las puertas cerrarse, noto el movimiento en mi cuerpo.
¡Ahora! abro los ojos y subo despacio, saboreando cada centímetro... unos pies inquietos no llegan al suelo, el abrigo puesto y abrochado, la espalda apoyada en la cartera escolar “esta parada no, la siguiente tampoco, la otra. Entonces subo muy rápido por las escaleras, paso las vallas de la salida, y ya veo la salida, subo las escaleras del viento, y corro hacia el portal. Pico, - ¿Quién es? – ¡Soy yo! entro en la portería y cierro la puerta detrás de mi para que no entre nadie más (regla importante que no debo olvidar), ascensor hasta el tercer piso y ¡voala! misión cumplida. Escondido tras la puerta entreabierta, como cada jueves me espera “el tiet”, me despeinará cariñosamente, me mirará y con un movimiento de cabeza me dará la señal de salida, correré a la cocina y besaré a mi madre con un sonoro beso (sino no es válido) y volveré rápido hacia la puerta, posará su brazo sobre mi hombro mientras bajo el otro aguantará la pelota y gritará desde el pasillo ¡marxeeeeee’m!, el jueves es con diferencia mi día favorito, esta parada no, la siguiente tampoco, la otra...”
Noto como disminuye la velocidad, vuelvo a cerrar los ojos y agacho la cabeza, se abren las puertas mientras aún saboreo como la ansiedad y entusiasmo del muchacho se transforman en energía dentro de mi, agudizo el oído de nuevo y los sonidos se repiten, un suave balanceo inclina mi cuerpo, ladeo ligeramente la cabeza hacia la izquierda y... zapatos de tacón, unas bonitas piernas, maletín sobre las rodillas, y un mechón suavemente ondulado recae sobre un blusa blanca, ya eres mía... noto como una energía fluye por mi cuerpo, como una bocanada de aire desesperada que se abre camino hasta los pulmones “visualiza la situación, habrá una mesa ovalada serán cinco o seis como mucho, todos hombres y yo de pie junto a la pantalla del proyector, piensa sólo en el discurso, mira a los ojos indistintamente a unos y otros para que no vean tu miedo, nada de titubeos, la decisión y la seguridad son mis armas, firmaran seguro,...” vuelvo a cerrar los ojos.
Hoy estoy de suerte, sentimientos tan intensos han saciado mi apetito, pero siento que hoy es mi día, así que una vez más, sólo una y me voy. Pitido, puertas, balanceo y... zapatos viejos pero cuidados, los pantalones perfectamente planchados, la chaqueta cuidadosamente estirada sobre las piernas, y sobre la chaqueta unas manos marcadas con los surcos de la sabiduría y " ".
“Nada, en blanco, vacío absoluto, es imposible en tantos años, es la primera vez que me encuentro con algo así ¿qué esta pasando? no puedo abrir los ojos, no puedo, soy un cazador no puedo ponerme nervioso, tengo que tranquilizarme esto tiene que tener una explicación ahora respiro hondo y abro los ojos, ¡no! joder no puedo, ¿qué pasa?”
Siento un ligero mareo y abro los ojos estoy la final de la línea, han pasado 6 paradas y sólo puedo recordar unas manos y una frase se repite en mi interior “el miedo, tu miedo, es el mejor jugo de todos, sin duda, el más intenso, cazador cazado”
¡Ahora! abro los ojos y subo despacio, saboreando cada centímetro... unos pies inquietos no llegan al suelo, el abrigo puesto y abrochado, la espalda apoyada en la cartera escolar “esta parada no, la siguiente tampoco, la otra. Entonces subo muy rápido por las escaleras, paso las vallas de la salida, y ya veo la salida, subo las escaleras del viento, y corro hacia el portal. Pico, - ¿Quién es? – ¡Soy yo! entro en la portería y cierro la puerta detrás de mi para que no entre nadie más (regla importante que no debo olvidar), ascensor hasta el tercer piso y ¡voala! misión cumplida. Escondido tras la puerta entreabierta, como cada jueves me espera “el tiet”, me despeinará cariñosamente, me mirará y con un movimiento de cabeza me dará la señal de salida, correré a la cocina y besaré a mi madre con un sonoro beso (sino no es válido) y volveré rápido hacia la puerta, posará su brazo sobre mi hombro mientras bajo el otro aguantará la pelota y gritará desde el pasillo ¡marxeeeeee’m!, el jueves es con diferencia mi día favorito, esta parada no, la siguiente tampoco, la otra...”
Noto como disminuye la velocidad, vuelvo a cerrar los ojos y agacho la cabeza, se abren las puertas mientras aún saboreo como la ansiedad y entusiasmo del muchacho se transforman en energía dentro de mi, agudizo el oído de nuevo y los sonidos se repiten, un suave balanceo inclina mi cuerpo, ladeo ligeramente la cabeza hacia la izquierda y... zapatos de tacón, unas bonitas piernas, maletín sobre las rodillas, y un mechón suavemente ondulado recae sobre un blusa blanca, ya eres mía... noto como una energía fluye por mi cuerpo, como una bocanada de aire desesperada que se abre camino hasta los pulmones “visualiza la situación, habrá una mesa ovalada serán cinco o seis como mucho, todos hombres y yo de pie junto a la pantalla del proyector, piensa sólo en el discurso, mira a los ojos indistintamente a unos y otros para que no vean tu miedo, nada de titubeos, la decisión y la seguridad son mis armas, firmaran seguro,...” vuelvo a cerrar los ojos.
Hoy estoy de suerte, sentimientos tan intensos han saciado mi apetito, pero siento que hoy es mi día, así que una vez más, sólo una y me voy. Pitido, puertas, balanceo y... zapatos viejos pero cuidados, los pantalones perfectamente planchados, la chaqueta cuidadosamente estirada sobre las piernas, y sobre la chaqueta unas manos marcadas con los surcos de la sabiduría y " ".
“Nada, en blanco, vacío absoluto, es imposible en tantos años, es la primera vez que me encuentro con algo así ¿qué esta pasando? no puedo abrir los ojos, no puedo, soy un cazador no puedo ponerme nervioso, tengo que tranquilizarme esto tiene que tener una explicación ahora respiro hondo y abro los ojos, ¡no! joder no puedo, ¿qué pasa?”
Siento un ligero mareo y abro los ojos estoy la final de la línea, han pasado 6 paradas y sólo puedo recordar unas manos y una frase se repite en mi interior “el miedo, tu miedo, es el mejor jugo de todos, sin duda, el más intenso, cazador cazado”
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